domingo, 16 de diciembre de 2012

La Profecía

Crees en la profecía. Estás tan seguro de que pasará que puedes sentir el olor de la muerte. Ahora sabes que la muerte tiene olor, de hecho lo recordaste, ya lo conoces, ese sutil aroma a flores frescas esparciéndose por doquier, mezclándose con el dolor de las personas, haciendo eterno e insoportable el momento definitivo. Y no es el tenue rayo de luz que se filtra por la cortina en la oscuridad de tu habitación lo que te hace ver con claridad lo que pasará. Es la pelota verde rodando hacia arriba. Son los edificios rústicos y monótonos, el cielo negro, sin nubes ni estrellas, que sirve de escenario para mostrarte la profecía cada vez que logras conciliar el sueño. La ansiedad es del tamaño de la pelota, que avanza como un gigante aplastando el tiempo, destrozando las teorías de física que has estudiado en la universidad.

Te sientes insignificante al no poder explicar el fenómeno de un cuerpo esférico perfecto desplazándose en dirección opuesta a su destino lógico, te atormenta ser el autor de tan horrendo sacrilegio. Newton te odiaría. Estando bocarriba en tu cama, sudando, sin saber la hora exacta, lo hallas frente a ti mirándote con desaprobación. Respirando con dificultad te percatas de la ropa y las cobijas esparcidas por el suelo, la botella de vino en la mesa de noche junto a tu billetera, los cuentos de Edgar Allan Poe y tu celular completamente descargado. Te duele la cabeza. Tienes sed, entonces decides ir a la cocina para beber un vaso de agua.

Primero pones el pie izquierdo, y sólo cuando el derecho toca el frío repugnante del piso, piensas en el error que acabas de cometer. Te arrepientes por un instante de no haber planeado con inteligencia el procedimiento. Estás mareado, sientes que todo da vueltas. Avanzas con dificultad por tu habitación, teniendo cuidado de no tropezarte con alguna prenda. A tientas, caminas por el largo zaguán que conduce al comedor. Sabes que son diez pasos y justo a la izquierda se encuentra la puerta de la cocina, tres pasos más y nuevamente a la izquierda está la nevera. Abres la puerta y no te sorprende ver lo vacía que se encuentra, al menos hay una jarra de agua. Sacas un vaso del gabinete, lo llenas hasta rebosar y comienzas a beber con rapidez su contenido, disfrutas el placer del líquido sagrado bajando lentamente por tu garganta, está helada, sientes en cada célula de tu cuerpo el éxtasis de calmar la monstruosa sed que te agobiaba, todas tus terminaciones nerviosas se relajan, entonces cierras los ojos y disfrutas el momento.

Empiezas a ver un callejón infinito y oscuro. Estás en la cima de lo que parece ser una ciudad abandonada, con un sólo camino en el cual se comienzan a dibujar lentamente viejos y desolados edificios, miras hacia arriba y ves la continuidad infinita de la calle, empiezas a sudar, te tiemblan las manos, entonces giras la cabeza drásticamente y miras hacia abajo, notas que desde lo más profundo e igualmente infinito del abismo se empieza a formar una luz, una luz que se acerca, una luz de color verde que poco a poco va cobrando forma. La reconoces. Sientes el ritmo cardíaco acelerado, quieres correr, quieres gritar, pero el sonido no existe en aquel lugar. De pronto, el fuerte ruido del vidrio quebrándose en trizas te hace abrir los ojos. Observas con dificultad los pedazos de vaso y el charco de agua en el suelo, pero estás mareado, necesitas sentarte.

Después de todo Newton no se equivocó completamente. Pero Newton no te puede dar las respuestas que necesitas, él es el culpable de tu tormento. Te sientes mal por haber aprobado física 1, 2 y 3 con sus respectivos laboratorios. Te da asco sentirte cómplice de las mentiras que durante años miles de personas han inventado en su afán de darle respuesta a lo que ocurre en las tres dimensiones que conocen. Si tan solo alguno de ellos sintiera lo mismo que tú. Si tuvieras el tiempo y el coeficiente intelectual para explicar la ilógica realidad que te carcome por dentro, entonces patentarías una nueva teoría que revolucionaría la historia de la física, quizás ganarías algún premio, obtendrías fama y reconocimiento mundial, tu nombre quedaría grabado para siempre en la historia, se construirían universidades con tu apellido especializadas en ciencias, serías la base de la nueva era del conocimiento, te jubilarías con un salario de seis ceros como docente investigador en una institución de talla internacional, introduciendo a nuevos jóvenes en el mundo de la irrealidad. Probablemente encontrarías una mujer igual de loca que tú y pasarías tus últimos días junto a ella y tus hijos, visitando cada tanto Punta del este, Miami, o cualquier playa exótica de la Polinesia Francesa. Empero, te sentirías incompleto, vacío y estúpido por no poder ir más allá, un fracasado más de tantos que han intentado explicar lo inexplicable. Es tan predecible como que te vas a poner de pie ahora que tu ritmo cardíaco se estabilizó, vas a caminar cinco pasos desde la sala hasta el comedor, caminarás diez pasos más, girarás a la derecha, abrirás la puerta del baño, abrazarás la taza del sanitario y vomitarás medio litro de alcohol, mil centímetros cúbicos de agua, quién sabe cuántos gramos de azúcar, dos chiles y una hamburguesa.


Yaces nuevamente bocarriba en la soledad de tu cama. Te sientes bien por haber expulsado parte del demonio que habitaba dentro de ti. Juras en vano que no volverás a tomar una gota de vino en tu vida. Te molesta el rayo de luz que arroja la lámpara de la calle y se desliza de manera atrevida entre la cortina. Necesitas dormir. Ya has aceptado tu predicción, quieres vivirla, estás emocionado por ello. Te envuelven las tinieblas de tu habitación. Cierras los ojos plácidamente y el negro absoluto se posesiona en la inmensidad de la calle, las estrellas comienzan a desaparecer, a apagarse una a una dejando destellos de tu horrible destrucción, los recuerdos fluyen con rapidez en tu mente mientras los espeluznantes edificios sombríos y abandonados se erigen a ambos lados del callejón infinito, y estando en medio de él, agradeces no ser lo suficientemente inteligente para explicar de manera lógica lo que pronto va a ocurrir. Comienzas a respirar con dificultad y poco a poco te vas transformando en algo energético, sientes el aroma de las flores frescas como bien lo dijo la profecía. Eres totalmente energía y así comienza la metamorfosis, te enrollas en ti mismo, dentro y fuera de tu ser, eres un ente lumínico, pasas de blanco a amarillo, de amarillo a azul, y estos dos colores se mezclan hasta ser un verde intenso, saboreas cada una de las tonalidades que se forman a medida que vas subiendo por la pendiente, haciéndote cada vez más infinito. Ahora sabes que eres tú la enorme pelota verde, morirás pero no para siempre, acabas de nacer en una nueva dimensión que chilla con tu otra realidad, aquella en la que sueñas que eres un cuerpo esférico perfecto rodando hacia arriba en una ciudad vacía.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Es la era del movimiento


El hombre más honesto que he conocido no fue a la universidad. De hecho tampoco fue al colegio. Estudió hasta quinto de primaria porque desde muy pequeño tuvo que trabajar y su madre murió muy joven. Se levantaba a las cuatro de la mañana a traer agua desde un pequeño nacimiento para abastecer su casa en las labores diarias. A los ocho años cargaba todos los días en sus hombros una guadua con dos baldes llenos de agua colgando en cada lado. Y nunca se quejó. Quizás porque su mamá tenía cáncer y su padre era responsable de alimentar seis bocas. Además su hermana mayor era mujer y no era políticamente correcto que una mujer cargara el agua, arriara las bestias, cortara el pasto, hiciera el mantenimiento de las herramientas o administrara el dinero. Ella estaba destinada a otro tipo de actividades que se resumen en limpiar y cocinar o en el mejor de los casos encontrar un buen partido, casarse joven y repetir la misma historia. Y así lo hizo. Pero mi abuelo nunca se quejó, ese hombre que de niño tuvo que abandonar los juegos para dedicarse a actividades poco adecuadas. Ni siquiera en sus últimos años agobiado por la arteriosclerosis y otras enfermedades, ni siquiera en sus últimos días postrado en una cama sin poder hablar, con la misma mirada lejana y llorosa que siempre le conocí, inquieta pero con la seguridad de quien no le debe nada a nadie. Ese hombre no fue perfecto, por supuesto, pero me enseñó el valor de la honestidad, con él aprendí que ser correcto en este mundo es difícil pero vale la pena porque al final del día uno se puede ir tranquilo a dormir. Jamás le escuché un reproche, jamás le escuché quejarse, y aunque quizás nunca me lo dijo, estoy seguro de que me quiso tanto como yo lo quiero a él.

Por otro lado, la mujer más valiente que he conocido fue un error. Nació en una época en la que no era bien visto el fruto de la unión entre un blanco y una mestiza. Su padre era familiar de los Lleras. Sí, los políticos. Era prima del ex-presidente Alberto Lleras Camargo, aunque probablemente no lo haya visto más de dos veces en su vida. Ella era simplemente Rosa Camargo Rico y toda su niñez tuvo que vivir el rechazo de la sociedad hacia su mamá, quien era demasiado poco para su padre por el simple hecho de tener sangre indígena en sus venas. Rosa creció marcada por el estigma de la colonización y aun así se casó con un blanco, un tipo que la maltrataba física y psicológicamente. Pero Rosa rompió todos los esquemas, hizo algo que en esos tiempos era inconcebible, incluso peor visto que pegarle a una mujer. Una noche empacó sus maletas, agarró su único hijo y se fue para siempre de su lugar. Llegó al viejo Caldas cuando todavía quedaban tierras sin dueño y las ciudades eran incipientes. Trabajó toda su vida haciendo aseo y cuidando enfermos en una institución de salud, así sacó adelante un hijo y cuatro nietos, así se jubiló y se aseguró una vejez digna cuya pensión costeó varias de mis fiestas de cumpleaños. Paradójicamente Rosa tenía una especial preferencia por los varones, añoraba tener nietos y bisnietos masculinos y yo tuve la suerte de ser el único bisnieto hombre que conoció. Tal vez en el fondo sólo tenía miedo que su descendencia viviera lo mismo que ella, una sociedad no machista sino patriarcal, en la cual la mujer ha sido subvalorada y humillada y ha tenido que luchar por sus derechos como si fuera de otra especie. Ella siempre fue severa y de pocas palabras. Nunca se volvió a enamorar y terminó sus días satisfecha de haber tomado la decisión de estar sola. En las fotos se la ve erguida e impenetrable, masculina. Y no era lesbiana.

Y es que los valores no tienen género, se es o no se es honesto, se es o no se es valiente, se es o no se es ladrón. Punto. Pero no saquemos la excusa de que “tuvo una infancia complicada” porque todas las infancias son complicadas. Acabo de mostrar dos casos. Lo que ocurre es que ahora vivimos en un mundo tan conectado, tan rápido y con tantas complejidades que nos saturan la mente y el cuerpo constantemente, tenemos que aprender otros idiomas para ser competitivos, viajar, saber de todo un poco. Demasiada presión. Antes ni siquiera tenían teléfono. Se limitaban a trabajar la tierra y a subsistir con lo poco o mucho que ésta les daba, no iban demasiado lejos porque los medios de transporte eran limitados y no conocían mucha gente porque no había. Pero eran más felices. Se levantaban todos los días a las cinco de la mañana llenos de energía después de haber dormido diez horas. Ahora nos levantamos habiendo dormido a lo sumo siete horas, nos tomamos una taza enorme de café y salimos de la casa como quien no quiere la cosa, pensando que en poco tiempo vamos a estar sentados (con suerte) en un bus con ochenta personas haciendo mala cara porque no les han pagado la quincena, tienen que entregar un informe a primera hora, terminaron con su pareja, sus hijos están metidos en problemas y los antidepresivos ya no surten el mismo efecto.

Esta mañana me desperté a eso de las siete. Estuve media hora mirando el techo repitiéndome una y otra vez todo lo que tenía que hacer durante el día y al final la frase “me tengo que levantar”. Quejándome. Recordé a mi abuelo y después a los moto-ratones de la carrera 96 gritando “moto moto moto” y entonces pensé: ¿acaso existe otro lugar en el mundo que nos llene los sentidos de tal manera? En cada esquina hay una explosión de colores y sonidos, aromas que van por el aire, la señora asando arepas, el señor exprimiendo naranjas, el tráfico irracional que se mueve cada vez más rápido. Es la era del movimiento. Somos un pueblo con un atraso cultural de varias décadas tratando de encajar en el siglo 21. Pero ante todo somos un país lleno de pasión. Mal enfocada, por supuesto. A pesar de los problemas en todas partes hay efusividad, carcajadas, baile, festejos y sabor; pero al mismo tiempo no sabemos vivir con la diversidad. Colombia es un país que se caracteriza por tres cosas: 1) por su inmensa biodiversidad, 2) por su gran diversidad étnica y cultural y 3) por atropellar y subvalorar constantemente las dos anteriores. Vivimos en medio de una guerra absurda que nadie entiende y tenemos gobernantes que no logran crear las condiciones necesarias para terminarla. Gobernantes que van regalando así como así nuestro territorio y que salen a decir barbaridades sobre los homosexuales y los afro en las plenarias públicas. Con qué cara le vamos a pedir a nuestros niños que respeten a su prójimo si no somos capaces de aceptar la diferencia, si matamos a nuestros semejantes con la excusa  de que tuvimos una infancia complicada.

La era del movimiento nos está acabando. Necesitamos volver a vivir como mis ancestros, que cargaban agua con los hombros brotando sangre de las llagas y se partían la espalda fregando pisos ajenos. Y nunca se quejaban. Tampoco existían psicólogos o terapias para manejar los traumas. Pero jamás le reprocharon a Dios o a la vida su condición. Porque tenían valores y no vivían bajo tanta presión. A veces siento que alguien nos tiró en este mundo y se olvidó de nosotros ¿Estaremos solos? Oh Dios, guíanos. No nos dejes caer o desfallecer. Ayúdanos a entender por qué, muéstranos el camino, danos la fuerza necesaria para luchar pero también la humildad para amar y respetar tu obra. Hasta el fin de los tiempos.

jueves, 27 de septiembre de 2012

La figura de la segunda persona


Este cuarto nunca estuvo tan solo. Esta cama nunca estuvo tan fría. Este cuerpo jamás se sintió tan vacío. Esta piel nunca fue tan extensa, tan marchita. No logro hallar en el armario el rastro de la segunda persona. Sentado en la oscuridad, mientras veo cómo crece desde la esquina un pequeño agujero, intento bosquejar su figura, descifrar los trazos de su creación enfermiza, pero aún en la negra y helada soledad no logro entrever la silueta de la segunda persona.

Me pongo de pie y miro por la ventana. Ya la luna plateada en lo alto de la media noche, ya el silencio profundo en los tejados. Todo se encuentra inmerso en un sopor repugnante que domina el momento, una sola exhalación tibia y pegajosa que se cuela por debajo y por encima de la puerta, por las ventanas y por cada rendija de la casa. Ahora que mi cama se ha caído al abismo me queda sólo la mitad de la habitación. Es inevitable. Respiro con tranquilidad y una bocanada de aire caliente invade hasta el último átomo que compone mi cuerpo, trato de percibir su perfume, algo que me de una pista, pero el aroma de la segunda persona no llega a través de la ventana.

Poco a poco se van cayendo al abismo todas las cosas de mi habitación. Primero la cama, luego los zapatos, la mesa de noche, el ventilador, el armario. El hoyo crece de manera proporcional al paso de la madrugada. Me queda ahora menos de la mitad del cuarto para caminar, y es tan natural, es algo que ya he vivido, estoy acostumbrado al abismo de mi habitación. Ya no trato de evitarlo, simplemente me hago a un lado a medida que el agujero crece. Tal vez se encuentra allí la segunda persona.

Soy yo quien está en el fondo del abismo. Soy yo quien no logra encontrar la segunda persona. Soy yo quien la necesita. Cuando todo se haya consumado en esta habitación, cesará la angustia, terminaré por entender que no existe la segunda persona, que nunca necesité más que un maldito reflejo de mi mismo, un alter ego para a sentir que no soy el único, el único buscando algo, algo inexplicable.

¿Quién se inventó la figura de la segunda persona? Nadie debería necesitarla. Ojalá no tuviéramos sentimientos, deberíamos ser instintivos, autosuficientes. Pero somos humanos, queremos algo más, queremos amor y amistad, necesitamos convivir con una segunda persona, un alter ego, un segundo “yo” ligeramente distinto de nuestra personalidad original. Así es la condición humana. No dejo de repetirme en vano que todo está en el cerebro, que allí se originan los sueños, los deseos, las necesidades y las realidades. El recuerdo...

Todavía guardo en mi piel el aroma de tu cuerpo. Tu mirada aún sigue clavada en mi mente junto a tus recuerdos, tu manera de entender el mundo, nuestro pequeño mundo. ¿Por qué te has ido? ¿Dónde estarás? ¿A qué te dedicas hoy? Yo te busco. Te busco en mis sueños y también despierto. Te siento. Te siento en el viento y en la lluvia, en el sol y en la luna. Pero te has ido sin regreso y así tiene que ser. Es inevitable. Te has ido y me has dejado un vacío que no logro llenar. No encuentro en otro cuerpo la existencia de una segunda persona.

Acorralado en la esquina de mi cuarto intento recurrir a otros mecanismos. Me ahogo en decepción. Necesito hacer algo para evitar caer al abismo, entonces pienso en las posibilidades de la segunda persona. De forma: cabello largo o corto, preferiblemente rizado aunque siempre es agradable acariciar uno liso, de color negro, rubio, castaño, rojizo o incluso esos tonos y diseños excéntricos que se aplican quienes se atreven. Silueta delgada o robusta. Estatura baja, media o alta. En cuanto a raza o color de piel, sí que hay variedad así que me limitaré a todas las opciones. Unos pies y manos bien cuidados son un plus. La manera de sentarse. Sus movimientos. Su tono de voz. De fondo: el olor de una persona dice mucho de su personalidad. Los ojos claros son hermosos e interesantes pero unos ojos oscuros bien utilizados pueden ser mágicos. La mirada lo es todo. La manera de hablar. Que sepa estar en silencio y que lo rompa en el momento adecuado, para decir lo adecuado. Que tenga iniciativa. Que inspire admiración y respeto. La naturalidad siempre es más bella. De descarte: que tenga sensibilidad artística y buen gusto por el arte. Que no sea predecible. Que esté lejos de la perfección física, emocional y personal. ¡Las posibilidades son infinitas!

Ahora necesito salir de aquí. Sé que hay alguien esperando en la puerta de entrada. Me pongo de pie, camino pegado a la pared para no caer al vacío, abro con decisión la puerta de mi habitación e inhalo profunda y plácidamente, como si acabase de salir de una burbuja asfixiante. Salgo corriendo por el pasillo que da a la sala, ansioso por ver quién está del otro lado. Intento desesperadamente abrir la puerta, halo la perilla con todas mis fuerzas mientras dos gruesas lágrimas resbalan sobre mis mejillas,  mi corazón late a mil por hora, estoy empapado en sudor. Es inútil. Por más que lo intente no podré salir de aquí. Entonces me lanzo al suelo con vehemencia palpando hacia afuera, posando la mirada en la ranura inferior con la esperanza de ver algo, pero las huellas de la segunda persona no aparecen tras la puerta. Regreso a mi habitación con los primeros rayos del sol, pronto volveré a gritar en silencio, pronto volverá la incertidumbre, la necesidad, la expectativa. Ahora sólo puedo mirar sin asombro desde el precipicio. Todo se ha ido al abismo.

jueves, 30 de agosto de 2012

Hojas colgantes

Las hojas de los árboles son todas diferentes. Parecen iguales pero si uno mira bien las ramas puede ver que cada una de ellas se bifurca de diversas maneras. Yo siempre me detengo a mirarlas, tal vez porque me identifico con ellas, tal vez porque soy una de ellas. Cada vez que miro un árbol veo cientos de seres humanos colgando en sus copas, tan parecidos pero tan diferentes, con la misma raíz, estructura, y composición, y aún así con diferencias; tan juntos y al mismo tiempo tan distantes. 

Y esto es análogo para todos los seres vivientes que habitan este mundo, pero sobre todo para el ser humano, quizás porque los demás no han llegado a ese nivel de "evolución". No basta con compartir la misma cantidad de cromosomas. No basta con ser del mismo color o ideología. No basta nada. Necesitamos sentirnos diferentes, sentirnos mejores. Desde niños nos venden la idea de una igualdad utópica que ingenuamente buscamos a toda costa. Y si uno mira las etapas de la vida se da cuenta que al crecer se estrella con la realidad; cuando somos niños intentamos desesperadamente encajar en nuestro grupo de amigos, ser iguales a ellos, vestir igual a ellos. Nos da miedo ser diferentes. Pero llega un punto en la adolescencia en el cual empezamos a encontrar ridícula la idea de buscar esos patrones de comportamiento, nos sentimos ridículos, no nos hallamos, quisiéramos vivir en una burbuja para que nadie nos mirara ni nos hiciera preguntas. Y cuando crecemos la cosa cambia, entonces nos horroriza la idea de ser iguales a los demás, porque para el ser humano ser igual es ser menos que el otro.

No hay que estudiar demasiado para llegar a este tipo de conclusiones. Simplemente basta con mirar en wikipedia una mínima historia de la humanidad. La vida del hombre en la tierra comenzó hace aproximadamente 50.000 años con la aparición del Homo sapiens sapiens, quien según los científicos es la especie que dio origen a los seres humanos, cuyas características se fundamentan en la capacidad de aprovechar y transmitir a sus descendientes la información cultural por medio de su inteligencia. Desde nuestros orígenes nómadas, seguidos por la formación de enormes civilizaciones sedentarias como las Subsaharianas, Fenicia, Siria, Egipcia, China, Vikinga, Maya, y Greco-Romana, por nombrar algunas, pasando por la edad media y el renacimiento hasta nuestra época contemporánea; se ha observado un patrón de conducta similar en el ser humano: la desigualdad como estructura organizacional. Y esto da origen a conceptos como la pobreza.

La desigualdad no necesariamente es sinónimo de pobreza, pero con el tiempo se ha observado que la pobreza sí se origina a partir de la desigualdad. La pobreza suele ser medida estableciendo una “línea” que define como pobres a quienes queden por debajo de un determinado nivel de ingreso, considerado como el mínimo necesario para el logro de una vida aceptable. Sin embargo, desarrollos recientes la han acercado el término de exclusión. La pobreza es un camino hacia la exclusión. En esta última se ven los problemas y sus causas más en términos colectivos que individuales y se incorpora con más fuerza la noción de derechos y ciudadanía, oportunidades y capacidades.

Como medidas de la pobreza se han empleado herramientas como el indicador de necesidades básicas insatisfechas (NBI), que permite clasificar a la población según acceso a servicios sanitarios, condiciones de la vivienda, dependencia económica, inasistencia escolar y hacinamiento. Desde 1990 el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) utiliza el IDH (Índice de Desarrollo Humano) como la principal herramienta para medir el desarrollo humano. Este índice fue diseñado para registrar avances en tres dimensiones fundamentales: vivir una vida larga y saludable (dimensión medida por la esperanza de vida al nacer), la adquisición de conocimientos valiosos para el individuo y la sociedad (dimensión medida por las tasas de alfabetización y de matriculación escolar) y la disponibilidad de los ingresos necesarios para mantener un nivel de vida digno (dimensión medida por el producto interno bruto –PIB– per cápita ajustado por paridad del poder de compra). Para cada una de esas tres dimensiones se calcula un índice, y el promedio simple de los tres índices da como resultado el valor global del IDH.

¿Será que basta con un promedio para medir algo tan complejo? Por qué será que somos tan ingenuos y creemos que los números lo explican todo. Mero idealismo. Esto a lo sumo muestra que la igualdad absoluta no existe. Si se mira la pobreza como un estado del individuo que se adquiere debido a diversos factores del entorno y ciertas determinaciones del individuo mismo, podría surgir la pregunta: ¿es la pobreza una imposición o una elección?. Uno notaría que en cada meta, en cada objetivo del milenio planteado para reducir la pobreza hay algo de complicidad con el “pobre”, hay cierto grado de resignación en éste. Es difícil comprender cómo en un mundo completamente biodiverso, con recursos apropiados y suficientes para la subsistencia de todos los seres que habitan en él, existan personas viviendo en pobreza absoluta.

Pero no hace falta estudiar política o economía para darse cuenta de esto, simplemente si nos hacemos un autoexamen vamos a encontrar en cada uno de nosotros todas las respuestas a la crisis internacional, la misma crisis social que ha existido desde el hombre primitivo y se ha acentuado con el crecimiento de la especie. Es la naturaleza humana la culpable, sólo que necesitamos buscar en vano esa igualdad utópica. Somos hojas que se bifurcan diferente colgando del mismo árbol. Pero en el fondo todos compartimos el mismo miedo, la misma incertidumbre, la misma necesidad de búsqueda. Somos iguales en dos cosas: colgamos del mismo árbol y todos caemos al son del viento en algún momento. 





domingo, 27 de mayo de 2012

Nota Morelliana

Dicen que Morelli es el álter ego de Cortázar, que a través de él muestra su idea de hacer literatura, aunque para sus lectores es simplemente un escritor más citado en Rayuela. En todo caso es un escritor bárbaro, no me sorprendería que realmente fuera creación de Cortázar. Hay un capítulo de Morelli en especial que merece ser mirado a fondo, y digo en especial porque lo cierto es que todos requieren un análisis. Sin embargo, en el capítulo 112 se habla de la repulsión por el lenguaje literario. Cosas como "Ramón emprendió el descenso" en vez de "Ramón empezó a bajar". Lenguaje literario versus lenguaje cotidiano.

El lenguaje humano es al mismo tiempo una cualidad y una carga, es algo tan básico como un medio de comunicación y algo tan complejo como para ser tema de debate o disciplina de estudio en todos los niveles educativos. Todos los días nos enfrentamos a este dilema, y sí, básicamente para lo único que sirve es para comunicarnos, aunque muchos filósofos argumenten que en efecto la palabra es la creación en su más profundo significado, el Verbo eterno, Jesús es verbo no sustantivo, la palabra de Dios, Génesis 1 dijo Dios: "haya luz", y hubo luz, Dios llamó a la luz "día" y a las tinieblas "noche", entonces Atardeció y Amaneció: fue el día primero. Y volvemos al debate, el huevo o la gallina.



Lo cierto es que sin tener la necesidad de detenernos a pensar en esto lo hacemos constantemente (o por lo menos eso espero, ya sé, yo espero demasiado de mi especie). Pero acepto que el lenguaje cotidiano nos envuelve porque quizá no necesitaríamos acudir a un lenguaje literario, de hecho no todos lo necesitamos, pero cuando Morelli nos recuerda que existe "Ramón emprendió el descenso" nos empieza a fastidiar ese "Ramón empezó a bajar", en el caso de Cortázar es al contrario aunque reconoce que está destinado a vivir en función de la primera forma.


"Emprender el descenso no tiene nada de malo como no sea su facilidad; pero empezar a bajar es exactamente lo mismo salvo que más crudo, prosaico (es decir mero vehículo de información), mientras que la otra forma parece ya combinar lo útil con lo agradable".

En últimas todo se reduce a usos decorativos, como decir marketing en vez de mercadeo o O.K. en vez de De acuerdo, ¿alguien sabe por qué o.k. es o.k.? asuntos semánticos-estéticos. Y de acuerdo con esta deducción el lenguaje literario viene por añadidura, es decir, la profesión del escritor sobra, aunque como ya dije, muchos afirman que la Palabra es la creación. Como diría mi papá "la literatura es vida y la vida misma es literatura". De seguir con este análisis, que básicamente es como clavarme el puñal yo mismo, llegaría a la conclusión de que la literatura no tiene sentido y por ende mi vida, lo cual es una lástima. Si esta repulsión a la retórica vale la pena, entonces la vida vale la pena, o en palabras de Cortázar, perdón de Morelli, detrás de esa pobreza deliberada, detrás de ese "empezar a bajar" que sustituye a "emprender el descenso", entreveo algo que me alienta.
"Cuántas palabras, cuántas nomenclaturas para un mismo desconcierto. A veces me convenzo de que la estupidez se llama triángulo, de que ocho por ocho es la locura o un perro"

Para mi esto no es más que un autodescubrimiento-estético, una excusa metafísica. Para muchos es una pérdida de tiempo, así que mejor me pongo a hacer el trabajo sobre marketing de las vinagretas, pero lo puedo hacer en paz sabiendo que cada enamorado le da sentido a esta hora perdida cuando dice "no hay palabras que puedan explicar lo que siento por ti". Y como estoy absolutamente seguro de que este blog lo leen a lo sumo cinco personas (incluyendo a mi mamá y mi hermana), un número ojalá astronómicamente inferior a los lectores de Rayuela, me puedo ir a dormir tranquilo esta noche sabiendo que para la mayoría del mundo emprender el descenso y empezar a bajar seguirán siendo exactamente lo mismo

martes, 27 de marzo de 2012

LOS COLOMBIANOS NO PRACTICAN UNA ALIMENTACIÓN SALUDABLE

La Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia -ENSIN, cuya última versión fue publicada por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar –ICBF en el año 2010, es un estudio poblacional de cobertura nacional que se realiza cada 5 años con representatividad urbana y rural, para 6 regiones, 14 subregiones y 32 departamentos. Abarca la población Colombiana entre 0 y 64 años de edad para una muestra de 50.000 hogares y los indicadores se presentan desagregados por grupos de edad, sexo, etnia y nivel socioeconómico, medido según el índice de SISBEN.

El objetivo de esta encuesta es estimar la prevalencia de los principales problemas nutricionales que afectan a la población Colombiana y algunos de sus determinantes, como insumo que brinde información de gran importancia para apoyar la toma de decisiones políticas y técnicas en su intervención.

Según la Política de Seguridad Alimentaria y Nutricional, el consumo de alimentos está relacionado con la selección, las creencias, las actitudes y las prácticas y está determinado por: la cultura, los hábitos y patrones alimentarios, la educación alimentaria y nutricional, la información comercial y nutricional, el nivel educativo, la publicidad, el tamaño y la composición de la familia (CONPES 113).

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, Existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico, social y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida activa y sana.

La alta prevalencia de inseguridad alimentaria en los hogares Colombianos no es ajena al aumento sostenido a partir del año 2006 de personas subnutridas en el mundo, como consecuencia de la crisis alimentaria y económica. La situación socioeconómica de los hogares incide de manera directa en la inseguridad alimentaria de éstos dado que sus ingresos son la principal vía para la adquisición de alimentos. Los hogares de nivel 1 del SISBEN presentan una prevalencia de inseguridad alimentaria de 60.1% en contraste con los de niveles 4 o más (27.8%). La región pacífica es la segunda región con mayores prevalencias de inseguridad alimentaria, con un 47.3% de los hogares.

Según la ENSIN del 2010 “los Colombianos no practican una alimentación saludable”. Las proporciones de la ingesta diaria de consumo por grupos de alimentos son alarmantes, teniendo en cuenta que el 39% de los Colombianos entre 5 y 64 años de edad no consume productos lácteos diariamente, uno de cada 3 no consume frutas diariamente, el 71.9% no consume hortalizas todos los días y uno de cada 7 no consume carnes o huevos a diario, siendo en todos los casos menor el consumo en el área rural que en la urbana, a excepción de los lácteos. En consecuencia, uno de cada seis niños entre 1 y 4 años y una de cada 6 mujeres embarazadas presenta anemia, mientras que uno de cada cuatro niños de 1 a 4 años presenta deficiencia de vitamina A y cerca de uno de cada 2 presenta deficiencia de zinc, situación que es considerada como un problema de salud pública según la OMS.

Por lugar de residencia, el área rural casi duplica la prevalencia de desnutrición global frente a la urbana (4.7% frente a 2.9%). Uno de cada 10 niños y adolescentes de 5 a 17 años presenta retraso en crecimiento, siendo el doble en el área rural que en la urbana (15.2% vs 7.9%). El estado nutricional de las generaciones más jóvenes evidencia un mejoramiento en indicadores de retraso en talla y delgadez, mientras que la prevalencia de sobrepeso u obesidad ha aumentado un 25.9% en el último quinquenio; uno de cada seis niños y adolescentes presenta sobrepeso u obesidad y uno de cada dos Colombianos mayores de 18 años presenta exceso de peso.

Estas cifras muestran que los Colombianos están gordos, pero desnutridos. El 13.2% de los niños Colombianos menores de cinco años presenta desnutrición crónica, valor que, faltando sólo 3 años, se encuentra a 5.2 puntos porcentuales de cumplir con la meta propuesta para el 2015 por el país, en el objetivo de desarrollo del milenio de erradicar la pobreza extrema y el hambre (desnutrición crónica en niños menores de cinco años: 8%), teniendo en cuenta que en los últimos 15 años este indicador sólo ha disminuido en 6.3 puntos porcentuales.

Existe entonces la necesidad de implementar temas relacionados con nutrición como parte integral en todos los currículos de facultades que preparan profesionales, en especial los docentes y educadores. Adicionalmente, el tema de lactancia materna y alimentación complementaria debe ser enfatizado, dado que en Colombia la duración de la lactancia exclusiva en promedio es de 1.8 meses, mientras la recomendación de la OMS es de mínimo seis meses. Allí juegan un papel fundamental las carreras de la salud como medicina, enfermería y nutrición y especializaciones tales como ginecoobstetricia, psicología infantil, derecho laboral y pediatría, por la credibilidad de las madres en estos profesionales de la salud.

Según el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar –ICBF Colombia vive actualmente una transición demográfica y nutricional debido a que su población presenta al mismo tiempo problemas por déficit y exceso de peso en los diferentes grupos etarios. En los niños aún se observa un retraso del crecimiento (desnutrición crónica), en especial en aquellos de nivel 1 y 2 del SISBEN, de madres con menor nivel de educación, residentes en la zona rural y en las regiones Atlántica, Orinoquia, Amazónica y Pacífica. Los indicadores nutricionales parecerían mostrar una estrecha relación entre el consumo balanceado de alimentos y la condición socioeconómica, pues paradójicamente son estos grupos también quienes presentan mayores problemas de exceso de peso.

Los resultados de las encuestas sobre nutrición, demografía y salud visualizan la necesidad de definir y desarrollar un conjunto de políticas públicas, así como la consolidación de las actuales, orientadas a reducir la malnutrición, la inseguridad alimentaria y el sedentarismo, con intervenciones de corto, mediano y largo plazo. En especial la situación de inseguridad alimentaria en Colombia indica la necesidad de fortalecer estas políticas públicas intersectoriales que propicien el mejoramiento de las oportunidades para que los individuos puedan expandir sus capacidades, que les permitan acceder a la cantidad y calidad de los alimentos que requieren para llevar una vida sana y activa, como derecho fundamental de todo ciudadano.

“La ENSIN debe traspasar la dinámica de documento estadístico a documento activo que permita articularse eficientemente como una herramienta de planeación, monitoreo y seguimiento de la política social que repercute en el bienestar de los Colombianos” – ICBF.

martes, 6 de marzo de 2012

Nuevo paradigma de la agricultura

Existe un nuevo paradigma de la agricultura, basado en la producción de biomasa como una fuente de recursos renovables. Prueba de ello son las bioregiones, un modelo alemán implementado con éxito en varios países. En Colombia, la Corporación para el desarrollo de la biotecnología (Biotec) adelanta el Sistema regional de innovación de la biotecnología para la reconversión de la agricultura, la agroindustria y la bioindustria del occidente colombiano (SRIB), en el marco de la Estrategia Bioregión Pacífico y el Cluster bioindustrial del Valle del Cauca, donde confluyen diversas instituciones públicas y privadas, centros de investigación e industrias reconocidas del sector que han identificado un potencial en los recursos BIO, los cuales representan el 40% del Producto Interno Bruto de la región. Este paradigma plantea una reconversión de todos los sistemas de producción para enfrentar retos mundiales como la seguridad alimentaria y nutricional, la seguridad energética, el uso sostenible de los recursos naturales, los cambios climáticos y la lucha contra la pobreza y la inequidad.

Se observa entonces un panorama absolutamente promisorio para Colombia, país que ha sido seleccionado como una de las posibles "despensas" del mundo por su potencial agrícola, su inmensa riqueza y biodiversidad. Por su parte, el gobierno nacional en su programa de desarrollo ha propuesto una reconversión del campo, y ha seleccionado agricultura y desarrollo rural e innovación como dos de las cinco locomotoras para lograrlo. Por otro lado, la nueva ley de regalías asigna un 10% de los recursos para ciencia, tecnología e innovación, distribuidos regionalmente; y como si esto fuera poco, se firmó el año pasado el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y otros tratados que existen con otros países, lo cual representa muchos riesgos, pero también muchas oportunidades para el campo.

Sin embargo, esto no parece suficiente, pues los índices de pobreza han aumentado y la brecha de inequidad es cada vez mayor entre quienes lo tienen todo y quienes no tienen nada. La ONU estima que para el año 2050 la población mundial será el doble de la actual, habrá entonces que duplicar el suministro de alimentos y otros productos. ¿Pero cómo se logrará esto con la misma tierra y los recursos naturales considerablemente reducidos y deteriorados? Es claro que muchos académicos, industriales e investigadores ven la necesidad de enfocar el desarrollo mundial en el marco de la biotecnología, la cual ha tenido su mayor auge desde la decodificación del genoma humano; y el aprovechamiento de la biodiversidad, las cuales se plantean como la oportunidad de negocios de la década.

Como prueba de ello, en diciembre del año pasado se realizó en Bogotá el Foro "Biotecnología y Bionegocios, la oportunidad de inversión de la década en Colombia" organizado por la revista Semana y Colciencias. Colombia se encuentra en el grupo de los países emergentes con mayores expectativas de crecimiento para la próximadécada y adicionalmente es el que posee el mayor potencial de desarrollo agrobiotecnológico de la región Andina. El gobierno ha hecho énfasis en la locomotora de innovación y tecnología y se ha planteado que la biotecnología juega un papelfundamental en ésta. Por ello, se ha hablado sobre la necesidad de revisar el sistema de educación, en un momento en el que la educación superior y el sistema general de educación se encuentran en el centro de los debates, dentro de lo que yo llamo "el despertar de los jóvenes". Muchos jóvenes están viendo la necesidad de redefinir nuestras prioridades y se están preguntado ¿por qué? ¿realmente me tengo que someter a esto? ¿es justo que los jóvenes de otros lugares del mundo tengan más oportunidades que yo?...

No obstante, sigue existiendo un profundo desinterés entre muchos estudiantes que no parecen interesarles las problemáticas sociales o económicas, y mucho menos hacer algo por cambiar esta situación. La mayoría de los estudiantes universitarios quieren graduarse, obtener el diploma y conseguir un trabajo con un salario de seis ceros en una multinacional, para comprar una casa y un carro. Tenemos el mundo muy cerrado. Aún falta mucho de ese compromiso con el desarrollo sostenible y la cooperación. Falta visión. Uno notaría que la mayoría de nuestras clases son muy monótonas, desactualizadas, entonces he llegado a laconclusión de que los estudiantes somos producto de este sistema educativo, ¿quizás diseñado para que la gente no piense y las cosas no cambien? no sé.

Como contribución a esta problemática, Corporación Biotec desarrolló el proyecto "Inserción de la biotecnología en la educación media rural" con el objetivo de apoyar la apropiación de una nueva ruralidad en el Valle delCauca y en Colombia, el mejoramiento de las condiciones de producción y la calidad de vida en el campo, el desarrollo sostenible en el campo y promover la permanencia del joven en éste por la pertinencia de sus competencias básicas, laborales y científicas. Como primer paso se implementó un caso piloto en 4 instituciones educativas de especialidad agropecuaria en el Valle del Cauca: San José, ubicada en el municipio de La Victoria; Ceilán, en el municipio de Bugalagrande; Bolivariano, en el municipio de Caicedonia y La Libertad, en el municipio de La Cumbre. Este es un proyecto pionero en Colombia, con grandes perspectivas de crecimiento e implementación.

Es claro con base en este panorama que existen retos y oportunidades en el marco del nuevo paradigma de la economía y la agricultura. Pero los paradigmas no siempre hay que romperlos, hay casos en que se deben apropiar y reescribir. Para ello es necesaria una reestructuración científica y educativa que involucre una cooperación interdisciplinar, en la cual confluyan profesionales de todas las ramas del conocimiento, con el fin de unir esfuerzos y articular los recursos. Se trata entonces de identificar esas oportunidades y encontrar nuestro lugar como actores y ejecutores del proceso.